Descripción
Tu mente también fuma.
Cada pensamiento negativo es otro cigarrillo encendido.
No lo notas.
Pero el humo se acumula igual.
Y el daño, también.
Hace décadas, Émile Coué demostró que la mente puede curar el cuerpo.
Y también puede enfermarlo.
A eso lo llamó efecto nocebo:
el poder de creer que algo te hará daño, hasta hacerlo real.
Eso mismo haces cuando piensas “no puedo”, “no sirvo”, “ya es tarde”.
Te intoxicas con tus propias ideas.
Haz una prueba:
cada vez que te critiques o pienses algo negativo,
pon una moneda en un frasco.
En una semana, mira cuánto ahorraste.
Eso te dirá cuánto te destruyes al día.
El problema no es que fumes.
Es que ni siquiera sabes que lo haces.
Empieza limpiando tus pulmones mentales.
Tienes aquí 30 afirmaciones terapéuticas para iniciar el proceso.
Si no aprendes a dominar tu mente, volverás a encender otro cigarrillo mañana.


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